sábado, 4 de diciembre de 2010

Cochabamba, primera Ciudad del Conocimiento de Bolivia pone énfasis en salud


Cochabamba es la primera Ciudad del Conocimiento en Bolivia
cuyo programa pone énfasis en un cluster de salud
En Cochabamba se lanzó una iniciativa denominada Cochabamba Ciudad del Conocimiento, que se engarza con proyectos similares existentes en otras partes del mundo.  Monterrey es una de ellas y puede ser considerada entre las pioneras en Latinoamérica. De su página web sacamos la siguiente definición de Ciudad del Conocimiento: “Es un territorio geográfico en donde, conforme a un plan y una estrategia general asumido conjuntamente por la sociedad y el gobierno, sus actores tienen el propósito común de construir una economía basada en el desarrollo del conocimiento”.  La definición pertenece al Lic. José Natividad González Parás.

En Cochabamba se lanzó el proyecto por convenio entre la Fundación de la Comunidad, el Periódico Los Tiempos y la Gobernación del Departamento, teniendo como uno de sus puntos clave el impulsar el cluster de salud.

Al respecto el periódico Los Tiempos me hizo una entrevista que fue publicada en su Suplemento quincenal llamado TIC’s y que la transcribo ad integrum:

La idea de conformar un cluster de salud me parece positiva y altamente desafiante.
La primera cuestión será, entonces, definir si éste cluster es amplio, tan amplio como la palabra salud o, más bien, es un cluster un poco cerrado, destinado a potenciar alguno o algunos servicios de salud en la ciudad.  Personalmente creo que debiera enfocarse en primera instancia el mejoramiento de los servicios de salud en general. No digo que el proyecto va a mejorar los servicios, pero sí puede levantar el ánimo y la estima de los servicios cochabambinos, ubicándolos en situación de expectativa y de calidad en relación a los otros departamentos. Que se note que los servicios médicos en Cochabamba son los mejores del país. Que se sepa que podemos resolver la mayor aparte de los problemas de salud porque contamos con los servicios corrientes y  los servicios de referencia nacional para casi todos los problemas. Esto nos llevará a confiar en lo nuestro y a atraer gente a la ciudad con fines médicos. Algo así como lo que acaba de suceder con el Presidente, que se viene desde La Paz a ser operado en Cochabamba. Esto demuestra confianza en todos o por lo menos en algún servicio médico. Estos ejemplos deben repetirse en el futuro. El prestigio, la calidad y la calidez de nuestros servicios deben convertirse en un atractivo para los pacientes. No tendría que haber motivo para que los políticos, la clase media alta o los empresarios salgan del país por problemas médicos, a menos que salgan a buscar milagros.

lunes, 22 de noviembre de 2010

En Bolivia aumenta la producción de vinos en cantidad y calidad


    
Aumenta la expectativa por el desarrollo de la industria vitivinícola en Bolivia. En general el potencial productivo de Bolivia no es muy conocido en el Continente. En Latinoamérica existen dos colosos: Argentina y Chile, cada uno con más de 200.000 hectáreas de cultivo. Les siguen el Brasil y el Uruguay, con extensiones cercanas a las 50.000 hectáreas. En un tercer nivel se encuentran Perú y Bolivia, con menos de 10.000 hectáreas cada uno. El Perú tiene su producción destinada sobretodo al pisco y a la uva de mesa. Bolivia tiene más concentración hacia el vino y, por eso, considero que ha dado pasos importantes en esta materia, ubicándose en quinto lugar en Sudamérica, con más de seis millones de botellas al año.  
 
Se incrementa la producción de uvas y vinos en los valles del
centro de Bolivia

Una buena pauta para nosotros sobre lo andado en esta materia,  ha sido la realización de la Feria del Vino que se llevó a cabo los días 4, 5 y 6 de noviembre en el campo ferial de Cochabamba. Aunque se anunció la presencia de 39 bodegas internacionales y otro tanto, de nacionales, en la realidad esto no fue así. Prácticamente no hubo presencia de bodegas internacionales, ni tampoco de las grandes bodegas nacionales. Únicamente vimos a la Bodega Aranjuez con su propio stand. Hubo alguna presencia internacional por medio de dos o tres tiendas de vinos que ofrecían una variedad de estos productos, mientras hacían degustar los más baratos de ellos.

Tal vez esta ausencia fue positiva, porque permitió al público asistente concentrarse en las bodegas más pequeñas, aquellas que están procurando sentar presencia y crecer tanto en calidad como en cantidad. No fueron pocas. Encontramos varias de ellas provenientes de los valles de Camargo y de Tarija, algunas de las cuales llevan con orgullo su nombre de vinos pateros. Sin duda y, pese a que la calidad de muchos de éstos vinos deja todavía que desear, se nota un esfuerzo sorprendente por mejorar. Existe todavía preeminencia de los vinos dulces, que desde nuestro punto de vista la mayor parte de ellos son vinos de segunda categoría, endulzados para ocultar sus propias deficiencias. No negamos su carácter comercial, porque son comprados principalmente por sectores de la población poco conocedores de vino,  más inclinados a las bebidas y alimentos dulzones. O sea, la mayoría de la población.

Salimos, sin embargo,  bien impresionados con algunos vinos probados en los propios stands de exposición. Por ejemplo, el Syrah de la Bodega El Potro tenía un contenido agradable y con buen golpe de boca, aunque la etiqueta de presentación deja que desear en cuanto a diseño. Vinos “Los viñedos” de Tarija, también hizo buena representación y mostró algunos de sus productos estrella, principalmente entre los secos.

Entre los camargueños nos causaron muy buena impresión los vinos de La Casona de Molina, tanto en presentación como en variedad y calidad. No solo por la presencia de algunos varietales nuevos, sino por su apego a las cepas tradicionales de Cinti, lo que señala un camino con buenas perspectivas para esta bodega. Se nota el esfuerzo por recuperar y valorar la uva Misionera, la Vischoqueña y la Moscatel de Alejandría, tan caras al valle cinteño; sin descuidarse de presentar propuestas innovadoras y desafiantes, con cepas nuevas. Es destacable su Cabernet Sauvignon, de buen aroma y de taninos intensos, cuya botella se vendía a 85 Bs., tal vez la más cara de entre las propuestas de bodegas pequeñas, cuyo promedio de costo era de 30 Bs.

Sorprendió agradablemente la presencia de vino cruceño. Conocimos por primera vez los vinos de Casa de Plata, que son elaborados en Santa Cruz, aunque sus viñedos se encuentran en los valles interandinos cercanos a Valle Grande. Una verdadera incursión oriental, con varietales del tipo Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Syrah, que nos hace pensar en el potencial de esta industria en estos nuevos terruños.

No podíamos dejar de concentrarnos en la presencia cochabambina, que estuvo salvada gracias a industrias relativamente nuevas, que ofrecen y muestran el potencial del valle central. Probamos unos discretos vinos Casa Nova, de Viñedos y Bodegas El Carmen, que nos enteramos se encuentra físicamente en la zona de Pacata Alta. También los vinos de Marqués de la Viña, cuyo tinto seco es el más representativo de esta bodega que se encuentra en Vinto y es dirigida por un conocedor de origen extranjero, aparentemente español. El stand fue muy bien presentado, con barriles de madera de donde fluía el néctar de las uvas casi a discreción. Ahora bien, es probable que por la ubicación de estas bodegas, una buena proporción del fruto que sirve de materia prima sea aportado desde otras latitudes, lo más probable Tarija, lo que puede ser un punto que denota fragilidad en sus cadenas de producción. Esta observación la hacemos con la absoluta seguridad de que Cochabamba tiene un gran potencial como zona vitícola; pese a su fraccionamiento minifundiario puede aportar con materia prima a sus propias industrias vinícolas.

En este sentido, notamos la ausencia de productos procedentes de Capinota y de Mizque, que son las zonas más renombradas como productoras vallunas. La ausencia de industrias en estas regiones, debería hacer pensar en la complementariedad de esfuerzos en el Valle Alto y Bajo, de manera que la uva que pueda producirse en estos terruños tradicionales encuentre siempre una industria capaz de procesarla, aunque no sea en la misma Provincia o zona.

Merece un punto aparte lo logrado por Bodega Santa Ana, de Sipe Sipe. Por la presentación de su stand, por los trípticos y publicidad mostrada, comprobamos que Santa Ana ha logrado un sitial de vanguardia en Cochabamba. Es, sin lugar a dudas, la bodega más grande, con capacidad instalada para 180.000 botellas; aunque sólo utilice el 80% de la misma ya demuestra su gran desarrollo. Presentaron variedades de vinos tintos, blancos y un rosado, la mayor parte dulces. También presentaron tres tipos de singani y dos de licores. La relación costo beneficio para los dos secos que tiene nos parece altamente favorable. Se destaca de manera especial su nuevo varietal de la cepa Syrah, que denota una tendencia por mejorar la calidad de sus productos. No estamos seguros si todo este potencial vinícola de Santa Ana puede ser sufragado por su propia producción o por la producción del valle de Sipe Sipe, si así lo fuera, el mérito es doble. De lo contrario, debe continuarse con el esfuerzo de fortalecer la esencia vitivinícola de este hermoso valle. En todo caso, lo logrado ya merece un caluroso aplauso.

lunes, 18 de octubre de 2010

¿Cultura de paz o cultura de guerra?


Acuarela del Maestro Ricardo Pérez Alcalá donde se muestra a
la muerte rodeada de fragmentos del Guernica

Así como la salud no es solamente la ausencia de enfermedad, la paz no es solamente la ausencia de la guerra. Utilizar la guerra para imponer la paz  ha sido la teoría dominante en las últimas décadas. Es ejercida implacablemente por parte de los países poderosos, a la cabeza de Estados Unidos, para imponer la paz de los ganadores a partir de instrumentar el  poder de sus ejércitos. O sea, se trata de conseguir la paz como un efecto de disuasión, frente a la alternativa perversa de la guerra, que siempre es peor que una paz forzada. Fue también la teoría que guió la Guerra Fría, donde el equilibrio de fuerzas de los dos bloques más poderosos imponían una paz ficticia, que más parecía un estado de guerra psicológica permanente, con inevitables amagos de guerra de verdad en focos específicos, donde los dos bloques ponían a prueba su poderío bélico.

Este tipo de paz forzada y aparente, que se da en todos los niveles de la relación entre los hombres, tiene una teoría alternativa contrapuesta e integral, que emerge con fuerza en los últimos años y se denomina “cultura de paz”. Se basa en la creencia y la existencia de valores que tienen como norte la paz verdadera, la que emerge de la convivencia, el respeto, la solidaridad, la concertación y el diálogo.

Según un interesante documento de la Fundación UNIR (1), que trabaja en estos temas en Bolivia desde el 2005, se conocen cuatro tipos de violencia: la directa, la estructural, la cultural y la simbólica, que, aunque parezcan separadas, en el fondo actúan unitaria y condicionadamente. Cuando se reconoce al agresor, se dice que la violencia es directa. Cuando no se lo puede identificar, se dice que la violencia ejercida es estructural, y tiene efectos como la pobreza y el hambre. La violencia cultural está inmersa en el campo súper estructural, de los valores y modos de pensar. Es la que legitima a las dos anteriores y se expresa en actitudes discriminatorias como el machismo, el racismo y otros ismos similares, que generalmente desembocan en la no aceptación de diferencias al interior del tejido social.  El cuarto tipo de violencia, la simbólica, se emparenta con la cultural porque ejerce su acción imponiendo una visión del mundo y de la  sociedad, donde las estructuras mentales interiorizan las relaciones de poder existentes, haciéndolas legítimas, hasta parecer naturales. En este orden de cosas están, por ejemplo, las relaciones de las personas con el Estado,  las relaciones entre grupos sociales o entre géneros.

La cultura de paz trata de eliminar todo tipo de violencia, ejercitando acciones que neutralicen cada una de ellas, sin evitar el conflicto, sino, tratando de manejarlo positivamente y aplicando métodos no violentos para su resolución. En este sentido la paz trasciende a la simple ausencia de guerra, adquiere su dimensión amplia y holística, emparentándose con la construcción de un mundo donde prime la justicia social, la equidad, el respeto a los derechos humanos, individuales y colectivos,  y el respeto al medio ambiente. 

Como en el campo de la salud, donde se cura, se previene y se promociona,  en el de la cultura de paz, no solo se deben resolver los conflictos de manera pacífica, sino que se debe tratar de prevenirlos y provenirlos. Prevenir es la preparación y la dotación de mecanismos para evitar los conflictos; en tanto que provenir, es transformar y trascender los conflictos a nuevas formas cualitativamente superiores de relación humana. Desde mi punto de vista, la promoción de la salud se relaciona con más fuerza con éste nuevo término, por su accionar sobre los determinantes del desarrollo y la calidad de la vida, que permiten incidir en las causas sociales y provocar transformaciones profundas y trascendentales para la creación de una cultura de paz verdadera.  

(1) Fundación UNIR Bolivia. Construir cultura de paz: una necesidad en Bolivia.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Un verdadero Día del Peatón

Los cochabambinos se adueñaron de su ciudad por 24 horas.
En bicicletas o a pie; solos o en familia, se volcaron a gozar de
 las calles de manera segura /Foto J.Rocha, Los Tiempos.

Este domingo 5 de septiembre es la primera vez que participo en el Día del Peatón, en Cochabamba, Bolivia. Antes he participado en celebraciones semejantes en diferentes ciudades del continente, pero es la primera vez que veo un día de esta magnitud y en mi propia ciudad. Antes he participado en movilizaciones de barrio o de grupos de gente, como las que se dan en el Día del Desafío, donde he visto movilizarse hasta 30.000 personas, o las concentraciones dominicales para promover la actividad física, entre las que nunca olvido las del Municipio de San Borja, en Perú, que movilizaba unas decenas de miles de personas; o las de Sao Paulo, en el Día de la Actividad Física.

Lo de Cochabamba, sin embargo, es lo más grande que he visto, porque toda la ciudad participa. La ciudad se convierte en un centro urbano sin vehículos. Ningún vehículo sale ni entra a la ciudad, y sólo algunos vehículos autorizados previamente circulan por las calles, principalmente en la ruta hacia el Aeropuerto. Recordemos que la ciudad de Cochabamba tiene alrededor de 600.000 habitantes. Y casi todos disfrutan de ese Día de buena gana. Los cochabambinos se sienten partícipes de la jornada y lo manifiestan sintiéndose dueños de las calles, mismas que estaban repletas de bicicletas y de gente caminando o patinando. Cochabamba por tradición fue una de las ciudades con mayor cantidad de bicicletas concentradas en sus calles. La gente solía movilizarse en bicicletas para ir al colegio o al trabajo, hasta que la práctica fue resultando peligrosa y anticuada. En el Día del Peatón comprobamos que las bicicletas estaban guardadas en casa, como esperando una autorización para salir.

La organización correspondió al Comité Cívico y a la Alcaldía Municipal, aunque parece que sin demasiada coordinación mutua, según queja de los cívicos. La Policía local y la de Tránsito participaron activamente, controlando la no circulación vehicular, en la versión número 11 de este Día que comienza a enraizarse en los hábitos o en la percepción positiva de la gente.

Cabe anotar que el objetivo principal del Día del Peatón parece ser el tema ambiental: Bajar la contaminación ambiental y el smog de la ciudad, que es la más elevada del país. Cochabamba, como México, adolece de escasa capacidad de renovación de su aire, o sea, una baja inversión térmica, que hace que los gases y el polvo permanezcan estancados durante buena parte del día. El objetivo central del Día pareciera haberse alcanzado. Percibí, el lunes por la mañana, que el aire estaba limpio, translúcido y se veían las montañas a la distancia de manera cristalina. La capa turbia, mezcla de polvo y de humo, se había limpiado.

Se aprovechó también la ocasión para estimular otros aspectos relacionados con los estilos de vida de la población, como ser la actividad física y el cuidado de la ecología. La Empresa de Telecomunicaciones, ENTEL, cambió algunos artículos: paquetes de papel higiénico, abono orgánico para plantas, plantines y arbolitos de pino por pilas en desuso. La actividad tuvo gran concurrencia. En los barrios, en las avenidas más anchas, se armaron canchas improvisadas para jugar a la pelota, mientras que cientos de ciclistas recorrían la ciudad. En las plazas principales se realizaron ferias ecológicas, otras de juegos para niños, campañas educativas, con gran participación institucional, incluyendo la Universidad.

En síntesis, una gran jornada; una saludable jornada que hace que la gente solicite repetirla más frecuentemente.

Es evidente que un solo día dedicado a estos aspectos no producirá un cambio definitivo en la contaminación ni en los estilos de vida de la gente; pero su influencia desde el punto de vista educativo es innegable. La población tiene 24 horas para pensar sobre sus problemas ambientales y los de su salud, fundamentales para mejorar su calidad de vida. El Día del Peatón es un punto a favor para los cochabambinos, que pueden reaccionar a tiempo para impedir que los problemas ambiéntales y de mala organización de la urbe terminen por ahogar su linda ciudad y a complicar sus propias vidas.

lunes, 23 de agosto de 2010

De médicos y otros anticuchos

Anticucho, rica brocheta hecha de puro
corazón

Transcribo a continuación  mi repuesta a un artículo aparecido en la prensa nacional (ver más abajo) que se intitulaba "Médicos y medicuchos". El artículo en cuestión me pareció ofensivo para mi gremio, razón por la que escribí esta respuesta, con el título que aparece arriba:
Los médicos hemos sido siempre objeto de ataques y críticas desde tiempos inmemoriales, desde que éramos parientes de los curas y chamanes, hasta ahora, época del tremendo conocimiento médico científico, no el exiguo, como lo afirma el Sr. Arias, sino uno de los conocimientos más grandes y difíciles de acumular en una sola cabeza, a pesar de los doce y más años de estudio que un Urólogo como el de marras, debe dedicarle a su profesión. Resulta imposible juntar todo ese cúmulo de datos, pero la gran parte de los que profesamos la más noble de las profesiones le entramos sin temor y con esfuerzo diario.

Las otras profesiones no tienen el mismo problema. Nadie se fija, por ejemplo, en el conocimiento acumulado por un periodista o un comunicador, que en cinco años de rápida carrera ya quiere dictar cátedra sobre cómo debe educarse a los médicos, sin ver la viga en su propio ojo. Se han inflado tanto los comunicadores que ahora se hacen llamar el cuarto poder, sin que nadie certifique que de verdad puedan o no.

En estas profesiones (las llamaremos especulativas) se contentan con leer el periódico todos los dias y picar contra todo lo que se mueve, la mayor parte de las veces con artículos de bajo contenido ético, y con casi nada de científico. Será bueno, entonces, que los que manejan ciencia se metan a corregir sus falencias en materia científica, y los que manejan gramática se metan a corregir sus fallas en materia gramatical.

Otra es la materia ética y la de las conductas individuales, que no creo que provengan siempre de la curricula de la facultad de medicina, lo mismo que la sensibilidad. Creo que la familia tiene un rol más importante en la creación de la llamada sensibilidad social, que todos los profesionales debiéramos tener. Pero no es así. Cómo se mide la sensibilidad de un periodista?. Por las lagrimas que derrama en sus artículos?. No lo creo, pero tengo la certeza de que muchos de ellos carecen no sólo de sensibilidad, sino también de decencia y ética. Cuántos de ellos escriben de verdad de acuerdo a sus pensamientos? Hemos visto, en las páginas de los periódicos, el mayor tráfico de influencias y los mayores transfugios. Antiguos periodistas izquierditas ahora son los más recalcitrantes derechistas. Muchos que parecían militantes antiimperialistas ahora son sumisos escribanos del imperio. Muchos recalcitrantes antineoliberales ahora escriben para el primer postor con plata.

Por todo esto, tengo el derecho de decir que existen periodistas y periodistuchos?. No lo creo. Me sentiría mal haciendo ese tipo de generalizaciones. Respeto esa profesión y, pese a sus fallas y sus malos periodistas, creo que son un aporte para la sociedad. Sería peligroso y hasta denigrante generalizar y dividirlos entre los blancos y los negros, entre los buenos y los malos. El conjunto es más complejo que todo eso.

En vez de escribir contra los llamados "medicuchos", no sería mejor identificarlos y denunciarlos?. Porqué se escriben artículos hirientes contra grupos de profesionales, en vez de poner los puntos sobre las ies y escribir el nombre y apellido de aquel que hace mala práctica?. Dentro de nuestro sistema de control profesional, sin duda el más estricto y avanzado de todas las profesiones, tenemos los mecanismos para juzgar y, cuando es el caso, castigar, la mala praxis. Las denuncias, Sr. Arias, no se deben hacer en general, se deben hacer con nombre y apellido y, si el caso merece, su crítica y tratamiento servirá para sacar conclusiones provechosas para todo el gremio. Y tal vez para todos los gremios.....donde también se cuecen anticuchos.

lunes, 2 de agosto de 2010

Leyendo las mejores novelas de Bolivia


De retorno al país, después de 20 años de vivir fuera, me topé con un encuentro sui géneris, la carrera de Literatura de la Universidad Mayor de San Andrés estaba convocando a unas jornadas literarias donde se elegirían a las 10 mejores novelas de Bolivia. Tarea que, a todas luces, no era nada fácil, por lo subjetivo y por la heterogeneidad de selectores y seleccionados. La Carrera de Literatura realizaba este evento junto, o mejor, por encargo del Ministerio de Culturas, cuyo ejecutivo, Pablo Groux, prometió la difusión rápida y voluminosa de estas obras. En el evento participaron escritores, académicos, representantes de editoriales y otros, en cantidad suficiente para hacer una buena votación. Sin embargo, dicen los relatos, que hubo cierto consenso que evitó llegar al conteo de los gustos literarios.

Como es lógico, las críticas posteriores llovieron por montones. Golpearon el fondo y la forma de la elección. Muchos reclamaron por algunos ausentes de peso en la nómina proporcionada.

Lo cierto es que los mismos participantes llegaron a la conclusión que dar una lista de diez novelas podía ser como poner una camisa de fuerza a la energía creadora de nuestros escritores, principalmente de los actuales y los del futuro. Entonces, decidieron aumentar y recomendar para su publicación otras cinco novelas más de yapa. O sea, tenemos diez novelas fundacionales seleccionadas por expertos y cinco más que van en camino de serlo. El listado de las diez primeras es el siguiente:

1) “Juan de la Rosa”, de Nataniel Aguirre;
2) “Raza de bronce”, de Alcides Arguedas;
3) “La chaskañawi”, de Carlos Medinacelli;
4) “Aluvión de Fuego”, de Oscar Cerruto;
5) “Matías, el apóstol suplente”, de Julio de la Vega;
6) “Los deshabitados”, de Marcelo Quiroga Santa Cruz;
7) “Felipe Delgado”, de Jaime Saenz;
8) “Tirinea”, de Jesús Urzagasti;
9) “El otro gallo”, de Jorge Suárez;
10) “Jonás y la ballena rosada”, de José Wolfango Montes.

Y el de las cinco recomendadas, el siguiente:

1) “Historia de la Villa Imperial de Potosí”, de Bartolomé Arzans de Orsúa y Vela;
2) “Intimas”, de Adela Zamudio,
3) “El loco”, de Arturo Borda
4) “La virgen de las 7 calles”, de Alfredo Flores
5) “El run run de la calavera”, de Ramón Rocha Monroy.

A la salida del evento, las gentes del Ministerio de Culturas, aseguraron que la reedición e impresión de las 15 obras iría rápidamente. Sin embargo, un año después de la promesa, no tenemos la colección prometida. Parece que sólo reeditaron, con Santillana, la novela de Julio de la Vega y la de Ramón Rocha Monroy, pero, las mantienen guardadas hasta completar las quince, cuya impresión sería costeada, a decir de la nueva Ministra de Culturas, la cantante Zulma Yugar, por el Gobierno de Venezuela.

Por mi parte adquirí las reediciones hechas por Plural, que tiene los derechos de autor de ocho de estas novelas, entre ellas, las de Nataniel Aguirre, Jesús Urzagasti y Jorge Suárez, que se suman a las ediciones ya existentes de Marcelo Quiroga Santa Cruz y de Jaime Saenz. La de Arquedas la compré en versión superbarata de los Clásicos Bolivianos de Editorial América. Finalmente, adquirí la novela de Wolfango Montes Vanucci de una edición conjunta entre PAT y la Fundación José Bertero, que venía acoplada con el guión de la película del mismo nombre.

Entre paréntesis, debo decir que me llamó mucho la atención esta novela, que ha sido la más ponderada entre la crítica. Un cambio de timón en la novelística nacional. Está escrita por un colega médico, que estudió en Sucre, en la misma época en que yo era estudiante de San Francisco Xavier. Ahora vive en Pelotas, Brasil, ejerciendo la Psiquiatría. La Editorial La Hoguera dice tener los derechos de autor de su novela, la más popular en el oriente boliviano.

Si bien el ejercicio de selección de las mejores novelas bolivianas me pareció atípico, personalmente decidí aprovechar al máximo esta selección hecha por especialistas para ponerme al día en la literatura nacional. Decidí leerlas todas y hacer una pequeña crítica de cada una de ellas, a medida que las vaya terminando. En la actualidad, la literatura es parte de mi ejercicio cotidiano, una práctica que corté durante mucho tiempo por las exigencias del trabajo técnico, donde los memorandums y los informes administrativos tenían preeminencia en el ordenamiento de mi vida diaria. Aprovecho también este listado de novelas para publicitar un poco la literatura boliviana, sin mucha presencia o poco conocida a nivel internacional. O sea, me estoy adhiriendo a través de la lectura al programa HECHO EN BOLIVIA.

jueves, 24 de junio de 2010

¿Vino tinto milagroso….o potencialmente peligroso?

Componentes tradicionales de la información de una etiqueta de vino, 
además de las provenientes de las normas nacionales


He procedido a quitar el artículo que fundamentaba el título del encabezado “Vino milagroso…o potencialmente peligroso”, que trataba de mostrar un hecho bizarro y nada común en materia de publicidad. Una empresa de vinos vendió un espacio de su etiqueta para que otra empresa, de medicamentos para uso humano, hiciera propaganda en la misma, saliéndose de toda norma establecida y cometiendo un abuso propagandístico en perjuicio de los potenciales consumidores. Ambas empresas me expresaron su preocupación por los efectos e influencia de mi artículo, asegurándome, al mismo tiempo, que nunca el medicamento escrito en la etiqueta iba integrado dentro del vino. Reiteraron que sólo se utilizó la etiqueta como medio de propaganda para llegar a un grupo de médicos, a quienes se les donó las botellas del vino mencionado.
La empresa comercializadora del medicamento escrito en la etiqueta me hizo el pedido puntual de quitar mi artículo por el perjuicio que podría causarle y reconociendo que nunca fue su intención atentar contra los derechos del consumidor. Como mi intención no es perjudicar a empresas nacionales exitosas y en pleno crecimiento, acepté quitar el artículo, no sin antes complementar mi análisis con otras fundamentaciones relacionadas con el tema, principalmente derivado del uso incorrecto de la etiqueta. Les remarqué que si hubo un error, éste no provino de mi análisis, sino de la propia etiqueta, que tiene errores de diagramación y de utilización. Me explico.

1) Los errores de diagramación son los siguientes:

a) La etiqueta dice que el vino fue embotellado para el medicamento reductor del colesterol que esta escrito en ella, o sea como si el famoso medicamento fuese un sujeto, el que hizo el contrato para aparecer en la etiqueta; ella no dice que el vino fue embotellado para la empresa de medicamento X, aunque lleve su logo.
b) La etiqueta en ningún momento dice que es un artículo publicitario y, menos, que no es para la venta, como dicen, por ejemplo, las muestras médicas.
c) Los medicamentos escritos en la etiqueta están allí como mostrando que son parte de la composición del contenido de la botella. La etiqueta no dice "indicaciones para su uso" y ni siquiera la palabra "dosis". Recuerdo que es norma que todo envase debe llevar la descripción de su contenido.
d) La etiqueta tiene un Registro Sanitario, pero no se si ese permiso es para uso del medicamento o solo para el vino; esto podría conocerse fácilmente puesto que el SENASAG tiene o debería tener registrado el diseño de la etiqueta propietaria del Registro Sanitario, como sucede en todos las bases de datos de esa naturaleza.

2) Errores de utilización de la etiqueta, que desde mi punto de vista son los más graves, por lo siguiente:

a) Sin desconocer que muchas fábricas de licores y de vinos elaboran etiquetas personalizadas para ciertos clientes, no es lo mismo estampar el nombre de algún personaje en la etiqueta, que utilizar la etiqueta para publicitar un medicamento. En este sentido, la empresa de vinos tal vez peque por desconocimiento y alquila el espacio de su etiqueta con buena intención, sin embargo, percibo que la empresa dueña de los derechos del medicamento adolece de falta de ética en su publicidad, como buena parte de estas empresas que pretenden introducir sus medicamentos por cualquier medio. El tema ético es un tema que debiera ser abordado y analizado en este caso, más aún en un momento en que el Ministerio de Salud trata de establecer regulaciones al respecto. Acaba de sacar, por ejemplo, una publicación que lleva como título "Marco ético y código de conducta, para la regulación farmacéutica" (UNIMEDMSD; 2009. 53 p.). Las empresas farmacéuticas no pueden confundir la etiqueta de un vino con un tríptico publicitario que, además, debe estar regulado por el Ministerio de Salud y no por el SENASAG, por ser producto de consumo humano y para su tratamiento.
b) Las farmacéuticas operan de esta manera en países como el nuestro, donde creen que los médicos, tan solo por el hecho de recibir una botella de regalo vamos a tragarnos todos los sapos que tratan de vendernos. Estos mismos medios no los utilizarían, de ninguna manera, en sus países de origen o en los países desarrollados del Norte, donde es más rígida la regulación de la publicidad de los medicamentos y los medios utilizados.

Por todo lo que anoto, y porque le etiqueta decía que ella contenía “La asociación superior para reducir el colesterol”, me permití bautizar mi artículo con el nombre de Vino milagroso.....aunque potencialmente peligroso, como lo es, así como está escrito, aunque se excluya el vino de esta asociación superior.