Por Fernando Rocabado Quevedo, Médico
Salubrista.
Son de la misma fábrica, tienen gran diferencia de precio y ambas se venden como leche en los mercados |
Si las autoridades aseguran que este alimento
es inocuo, significa que es libre de peligro y que su ingestión no producirá
enfermedad si se lo consume de manera adecuada. Tengo la impresión que los del
SENASAG sólo están considerando enfermedades o peligros de tipo agudo o
inmediato, como las diarreas. Pero, ¿tienen la misma certeza con relación a las
reacciones crónicas o de largo plazo? No olvidemos que el consumo de la leche y
sus derivados es casi de por vida, comenzamos a consumirlos a diario desde que
nacemos hasta que morimos, por lo que debemos tener la confianza en su
inocuidad durante todo nuestro ciclo de vida.
La fórmula de la bebida cuestionada es
bastante compleja, dice contener: leche descremada, suero de mantequilla en
polvo, Maltodextrina, grasa vegetal, sal, Vitaminas A y D, emulsificante (SIN
322), estabilizantes (SIN 229ii) (SIN 407), colorante (SIN 160b ii), y esencia
artificial de leche. Son once componentes los que debieran ser analizados en
calidad y cantidad para convencernos de que el conjunto es verdaderamente
inocuo.
La primera pregunta que surge es ¿por qué
desgrasan la leche para volverla a engrasar con productos de menor calidad que
los que tenía naturalmente?
Generalmente, cuando se adicionan grasas
vegetales, éstas son las grasas más baratas del mercado, provenientes de la
palma aceitera o de coco. Por eso se oculta su origen. Si fuera aceite de oliva
se pondría su nombre grande y en mayúsculas, pero como no es así se procura
ocultar el origen. El aceite de palma vale seis a siete veces menos que el de
oliva y es el más usado por este tipo de industrias.
El análisis de laboratorio debería indicarnos
esto, y además decirnos si son grasas vírgenes o por lo menos obtenidas por
prensado en frio, puesto que lo que ocurre generalmente es que convierten a los
aceites líquidos en grasas sólidas, hidrogenándolas y sometiéndolas a
temperaturas elevadas, para aumentarles el tiempo de vida útil y el sabor; así
las convierten en las temibles grasas trans, insaturadas, que aumentan el
colesterol malo y los triglicéridos, por lo tanto a largo plazo producen
problemas cardiovasculares.
La maltodextrina es un aditivo polímero de
glucosa, resultante de la hidrólisis del almidón o la fécula del trigo, yuca,
centeno, plátano o arroz. Es ampliamente utilizada en la industria alimentaria
principalmente como espesante y por la sensación de estómago lleno que produce.
Como cualquier azúcar produce demasiados picos de insulina, aumento de peso y
reacciones alérgicas, por su contenido en gluten, según su procedencia.
El estabilizante (SIN 407), es nada menos que
la carragenina, un espesante natural y gelificante que es obtenido de algas rojas,
y que últimamente es considerado como estabilizante peligroso, no recomendado
para niños ni mujeres embarazadas. En estudios con animales ha demostrado que
puede producir ulceras y hemorragias intestinales; carece de propiedades
nutritivas y potencialmente puede ser cancerígeno.
El (SIN 339ii) es el Ortofosfato Disódico,
acidulante natural y corrector de la acidez, obtenido de rocas minerales, muy
difundido; en grandes dosis puede producir hiperactividad y problemas
digestivos. Se recomienda tomarlo con precaución.
El emulsificante E-322 es la lecitina,
probablemente de soya, que sirve para unir la grasa con el agua, es considerado
como un aditivo seguro, aunque por su contenido rico en calorías tiene el
potencial de engordar. También el colorante (SIN 160b ii) es considerado como
seguro, proviene de las semillas del achiote. Lo mismo que el suero de
mantequilla en polvo.
Nos sorprende en la fórmula la presencia de esencia
artificial de leche, seguramente para darle más credibilidad como producto
lácteo, de lo contrario no tendría razón de estar. Generalmente son aditivos
químicos aromáticos con diluyentes, como el agua y el alcohol.
También llama la atención la presencia de
tantos espesantes, lo que puede indicar que el aumento de densidad proviene de
su acción, cuando debería venir de la evaporación del agua de su escasa leche
descremada.
Como se verá, Pura Vida es un alimento
complejo, altamente procesado, con tecnología de punta, que contiene
ingredientes peligrosos y algunos inofensivos, pero que en conjunto no puede ser
calificado de inocuo, principalmente considerando su consumo de largo plazo.
Con él pareciera cumplirse aquello de que un alimento mientras más procesado es
menos saludable.
Considerando la simpleza de la reacción del
SENASAG me parece oportuno tener la opinión del Ministerio de Salud, que hasta
ahora no ha dicho nada, pese a ser la verdadera autoridad sanitaria.
Personalmente he tomado la decisión de volver a mis orígenes y tomar las leches
más naturales posibles, sin aditivos de ninguna clase. La leche evaporada
que cumple mejor esta expectativa en el mercado es la PIL, pero paradoja, está
fabricada también en Arequipa y cuesta 30% más que la Pura Vida. Y yo que pensé
que todo producto PIL era nacional y cochabambino; con esto se demuestra que no
somos más que comercializadores de malos productos, incapaces de producir
nuestra propia e inocua leche evaporada.
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