miércoles, 27 de agosto de 2014

El hospital como eje de campaña política: el caso del MAS


El Hospital del Sur, uno de los hospitales de Segundo Nivel
abandonados en Cochabamba (foto Los Tiempos)
Estoy impresionado cómo la presente campaña preeleccionaria está dando rienda suelta a ofertas de lo más descomunales en materia de salud, donde el hospital juega el rol central en prácticamente todas las campañas proselitistas, pero principalmente en la del MAS, partido gobernante que maneja el Ministerio de Salud desde hace 11 años.
El programa del MAS promete demagógicamente construir “4 hospitales de cuarto nivel, al menos 14 hospitales de tercer nivel y 31 hospitales de segundo nivel”. Frente a esta gran oferta hospitalaria la parte que corresponde a la Atención Primaria resulta insignificante y sin trascendencia. O sea, la imagen de la campaña es un retroceso estratégico en cuanto a las verdaderas soluciones sanitarias, que pasan por ampliar la cobertura con servicios eficaces y baratos pero en toda la población. Un poco plasmar su propio discurso del sistema único de salud, de la pirámide de atención y del modelo familiar e intercultural.
Olvidando todo esto, la nueva oferta de un plumazo hace aparecer un nuevo Nivel de Atención, el IV Nivel, que no está ni descrito ni normado en las redes de establecimientos del Ministerio de Salud. Esto me hace recuerdo a los Hoteles Gran Turismo, que aparecieron cuando los hoteles de cinco estrellas les quedaron pequeños. Hoy el Presidente de la República anda ofreciendo hospitales de cuarto nivel, a gusto y antojo de su percepción política, sin tomar en cuenta los criterios que fueron normados por su propio Ministerio de Salud. Estos criterios son poblacionales, epidemiológicos, técnicos, económicos y funcionales, en cuanto a las necesidades de la red de atención.
Por encima de estos criterios el Presidente plantea como política de estado la construcción de cuatro hospitales de cuarto nivel en cuatro de las nueve capitales departamentales del país. Textualmente dijo: "El primer hospital de cuarto nivel será en Cochabamba de Oncología; el segundo de Cardiología en Tarija, hasta llegar al trasplante de corazón; el tercer hospital de Gastroenterología en La Paz; el cuarto hospital de cuarto nivel será en Neurología y Nefrología en Santa Cruz".
La deficiente gestión en salud de los últimos años, se ha caracterizado precisamente por descuidar todos los niveles de atención pero principalmente el Segundo Nivel y el Tercero. En Cochabamba el Hospital Viedma, de Tercer Nivel, está acogotado por la demanda, que no puede ser cubierta por un segundo nivel, que no existe. Varios hospitales de segundo nivel tienen sus construcciones paralizadas o descuidadas. Esta realidad es similar en todos los departamentos. En el Alto se ha inaugurado un Hospital de Tercer Nivel que se cerró después de ser inaugurado, sin equipamiento y sin recursos humanos.
Frente a esta realidad hospitalaria ¿cómo se puede pensar en un nuevo nivel de atención, sino es pensando sólo en los votos de los electores? ¿Por qué no se ofrece mejorar o hacer marchar de verdad lo que existe antes de ofrecer nuevos elefantes blancos a los que estamos acostumbrados en materia de salud? Los hospitales no son solo edificios, sino estructuras con grandes requerimientos que hasta ahora los gobiernos no han sido capaces de abastecer. Debieran ser, además, parte de una red de servicios cuyo fin último es la resolución de todos los problemas de salud, desde los más simples hasta los más complejos. Para esto existen tres niveles normados que debieran trabajar de manera coordinada y complementaria. El cuarto nivel es para la campaña.

miércoles, 6 de agosto de 2014

Europa promueve la bicicleta como medio de transporte sostenible


 
Bicicletas del programa Vélib listas para ser alquiladas en Paris
Después de visitar algunos países europeos volví impresionado por un programa de transporte, de fomento al manejo de la bicicleta, que es ejecutado por los municipios más importantes de esa región. Mi primera impresión fue en Paris donde descubrí el proyecto Vélib, que funciona desde 2007. Consiste en alquilar bicicletas a peatones para que puedan desplazarse de un punto a otro de la ciudad, normalmente desde una estación de metro a otra. Por eso va ligado a la red de servicio de transporte de la ciudad. Si algo tienen de admirable las ciudades europeas es su red integrada de transporte. Todos los transportes están integrados y articulados, desde el avión (o sea  los aeropuertos), pasando por los trenes, el metro, los tranvías, los buses y, ahora, la red de bicicletas, que son alquiladas a precios accesibles. Los poseedores de un abono de transporte tienen opción de alquilar una bicicleta a precio rebajado, a la salida de cualquier metro. También existen usuarios ocasionales.  

El usuario puede tomar una bicicleta con su tarjeta prepago de cualquier estación y devolverla en la misma estación o en otro puesto distante, que esté próximo a su punto de destino, que puede ser su lugar de trabajo o su escuela. Este recorrido se denomina trayecto.  
Bicicletas del programa Villo! de Bruselas
El servicio Vélib funciona las 24 horas y es usado por 274.000 abonados anuales, que en 7 años de funcionamiento han realizado 200 millones de trayectos. El 13 de junio último fue uno de sus días record con 163.000 trayectos realizados en un solo día. El promedio actual es de una bicicleta alquilada por segundo. El servicio es un orgullo de los franceses, satisfacción que se mide porque el 86% de los franceses lo publicitan y recomiendan. 

Aunque probablemente el impacto que más se buscaba al momento de instituir Vélib era el ambiental, su impacto como forma de desplazamiento  fue notable y eficaz, así como su impacto en la conciencia de la población. En días pico de polución la Alcaldía de Paris ha puesto este servicio no contaminante de manera gratuita para el desplazamiento de la gente. Yo subrayo que colateralmente es una forma de estimular la actividad física en la población usuaria, revalorizando este medio de transporte en plena era del automóvil.  
En la actualidad Vélib está concentrada en mejorar la disponibilidad de bicicletas y su estado mecánico, éste último para contrarrestar el vandalismo, que también existe y cuya penalización se está avizorando con más energía. Otra preocupación es la de ofrecer de manera gratuita los servicios llamados  P’tit Vélib a los menores de 2 a 8 años, para los que se está poniendo a disposición una gran cantidad de puestos en lugares accesibles para los niños. Por si fuera poco, y para los que buscan comodidad, a lado de los puestos de bicicletas se han establecido puestos para alquiler de autos pequeños eléctricos, que funcionan casi con la misma modalidad que las bicicletas. El servicio se llama Autolib.  

El logo del programa Villo! de Bruselas
Un poco antes, el 17 de septiembre de 2006, se lanzó en Bruselas el programa Ciclocity por la empresa JCDecaux coincidente con el Día sin Coches de ese año. El programa no tuvo éxito por el limitado alcance de la red y el poco número de bicicletas ofertadas. Fue relanzado el 2009 de manera más ambiciosa y masiva con el nombre de Villo!.
 
Como el anterior es un programa de alquiler de bicicletas públicas en la Región de Bruselas,  Capital de Bélgica. En la actualidad dispone de más de 5.000 bicicletas para alquilarlas en 360 sitios distribuidos en los 11 municipios de Bruselas. A diciembre de 2011 el sistema contaba con 27.000 abonados regulares que podían utilizar su tarjeta de transporte público para acceder a la red Villo!  La densidad de estaciones en cada municipio variaba de 0.3 a 4,5 estaciones por km²; y el promedio de uso mensual por estación fue de 1.251 bicicletas.  
En Madrid el programa se llama BiciMAD, cuya Tarjeta Anual cuesta 25 Euros, frente a los 15 de los que disponen de un abono de transporte público. El usuario ocasional paga  2 Euros por la primera hora y 4 Euros por la segunda hora o fracción, mismos que son pagaderos en las estaciones BiciMAD llamadas TOTEMS, por su forma particular. El servicio cubre las 24 horas de los 365 días del año. 

Bicicletas de Viu Bicing del Municipio de Barcelona
En Barcelona el servicio se llama Viu Bicing y es promocionado como “una forma diferente de moverte”, transporte urbano sencillo, práctico y sostenible que puedes utilizar en tus trayectos por la ciudad. Viu Bicing es tan fácil como ir en bicicleta, donde quieras y cuando quieras, sin humos ni ruido.  

Similares servicios existen en casi todas las capitales europeas con diferentes nombres. Su originalidad y adherencia en la población nos pone en situación de envidia. Mientras en los países más desarrollados se hacen esfuerzos por cuidar el ambiente y promover la actividad física, por crear infraestructura vial y caminera para promover el uso de la bicicleta, en nuestro país pareciera que se hace todo lo contrario. Cada día aumenta el apego al uso desmesurado del vehículo automotriz y el abandono u olvido de medios de transporte alternativos, como la bicicleta, que pueden tener un fuerte impacto en la salud de la población y su medio ambiente.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Se realiza con éxito Congreso de la Sociedad Boliviana Médica de Salud Pública


Grupo de salubristas que fueron reconocidos en el Congreso
de la Sociedad Boliviana Médica de Salud Pública
Como se tenía programado, entre el 20 y 22 de marzo de 2014,  se llevó a cabo el Congreso Ordinario de la Sociedad Boliviana Médica de Salud Pública en la ciudad de Tarija, teniendo como anfitriones a los miembros de la Regional chapaca, que hizo todo de su parte para que el evento sea exitoso.  El programa tocó aspectos académico científicos;  administrativos; gremiales y sociales.

Mi participación en el evento se debió a una invitación de la Directiva Nacional, presidida por el Dr. Carlos Oropeza, para presentar el tema base para la elaboración del relato académico oficial del Congreso que versaba sobre “El rol del especialista en salud pública en el Siglo XXI en Bolivia”.

Después de un diagnóstico somero del sector salud y de  los diferentes espacios donde actúan los salubristas, hice una síntesis de la salud del boliviano, catalogándola como: deficitaria; distribuida de manera desigual; en medio de un complejo epidemiológico de acumulación de problemas antiguos y otros emergentes, para cuya atención tiene servicios fragmentados e insuficientes; distribuidos de manera inequitativa, lo que genera fuerte exclusión en salud y la persistencia de barreras que evitan la accesibilidad por parte de la mitad de la población.  Es un sistema, entonces, donde campean las diferencias injustas y evitables en el acceso a los bienes y servicios; y donde el MSD ha demostrado poca eficiencia, falta de autoridad y una grave disminución de su capacidad rectora. 

Un instrumento válido para ayudar a mejorar esta situación  es la Salud Pública como especialidad encargada de generar y conducir las políticas públicas de salud. Sin embargo,  la  salud pública no es estática como rama del conocimiento, es también un fenómeno social cambiante y determinada por lo económico y lo político. Como todo fenómeno social tiene su propia historicidad. Es una  práctica colectiva, es parte de la sociedad y, como tal, responde a cada sociedad concreta de manera diferente y definida. 

Pese a estas especificidades, la salud pública tiene algunos espacios comunes que la identifican: a) Su objeto de estudio y de trabajo: la salud-enfermedad de la población; b) Su fin o propósito: la defensa de la vida y la salud de la población; c) Su prioridad: la atención de los problemas públicos, antes que los individuales; d) Su instancia conductora: que es la autoridad política, generalmente representada por los ministerios de salud; c) Sus líneas de acción: orientadas a la población y al espacio geográfico donde ella desarrolla su vida diaria.  

Para cumplir sus tareas supremas el salubrista se mueve en el campo de la defensa del derecho a la salud, tarea que exige de él un cierto perfil indispensable para cumplir su rol en el Siglo XXI. En este sentido nuestro salubrista debe contar con:
- Conocimientos sólidos sobre salud y un pensamiento integral y social; con capacidad de análisis de la realidad compleja y cambiante del país;
- Valores morales y éticos (saber sobre derechos, equidad, solidaridad y otros)
- Ser comprometido, tener el potencial de aceptar desafíos con entereza;
- Liderazgo innovador, constructor de opciones y alianzas, negociador y comunicativo;
- Habilidad y capacidad de promover políticas públicas en el nivel donde se encuentre, internacional, nacional, departamental o local;
- Capacidad de formular, ejecutar y evaluar programas, proyectos e intervenciones en salud;
-  Capacidad de gerenciar, de utilizar la información para la toma de decisiones y de trabajar en equipo;
- Intuición y habilidad para promover la participación de la población y de trabajar con la comunidad; 
- Capacidad de generar y participar en investigación en salud pública, principalmente la que muestre su utilidad social y sea de aplicación inmediata;
- Destrezas y conocimientos para participar en capacitación de recursos humanos del sector y de educación en salud de la población. 
 
 
El Presidente de la Sociedad Boliviana Médica de Salud Pública,
Carlos Oropeza, toma posesión de la nueva directiva
Alrededor de esta disertación central y de la que brindó el Presidente de la Sociedad se armó una interesante mesa redonda, cuyos resultados saldrán en las memorias del Congreso.  

Entre los temas gremiales se trató sobre la institucionalización de cargos, el derecho a la jubilación, la sindicalización y otros varios, terminando el evento con la elección de la nueva mesa directiva, que recayó en la Filial Tarija y estará presidida durante los dos próximos años por el Dr. Walter Santa Cruz. 

En el temario social se hizo una distinción a profesionales meritoriosque han contribuido al mejoramiento de la salud pública en Bolivia, mismos que fueron seleccionados por cada una de las filiales. En la ocasión fui gratamente sorprendido por haber sido nominado por la Directiva Nacional, que me hizo entrega de una placa de reconocimiento cuyo contenido y simbología me compromete a apoyar e impulsar con mayor ahínco a nuestra sociedad para que levante sus expectativas y sea el motor impulsor del mejoramiento de la salud de los bolivianos. Desde este mi espacio agradezco a la Directiva saliente por la especial deferencia que tuvo con este servidor de la salud pública.

 

viernes, 10 de enero de 2014

Sobre el libro Desarrollo y Salud del Dr. Torres Goitia


En agosto último tuve la oportunidad de encontrarme con el Dr. Javier Torres Goitia en ocasión de las II Jornadas Internacionales de Salud Pública, organizadas en la ciudad de Santa Cruz por la Sociedad Médica Cruceña de Salud Pública (SOMECRUSP). Fue una interesante ocasión para compartir y dialogar con Don Javier, quien continúa activo y lúcido como siempre. Como resultado de estas conversaciones fui obsequiado con un ejemplar de la Segunda Edición de su libro DESARROLLO Y SALUD: Historia de la medicina social y de la atención primaria de la salud. Edición que fue copatrocinada por la Universidad Mayor de San Andrés, la Universidad Andina Simón Bolívar y el Convenio Hipólito Unanue, del Organismo Andino de la Salud, cuyo Secretario Ejecutivo era, en ese entonces, Oscar Feo, un amigo común que escribe el Prefacio de la Primera Edición. En la Segunda Edición se hace notar la incorporación como co-autor de su hijo, Javier Torres Goitia Caballero.
 
Resulta tarea difícil analizar en pocas líneas una obra tan variada y compleja, que abarca casi 500 páginas de historia crítica y análisis de la evolución de la salud pública, principalmente en sus aspectos relacionados con la atención primaria de la salud. Sus diferentes capítulos son relatos históricos y conceptuales de esta evolución, siendo estos últimos los de mayor interés, porque le dan especificidad al trabajo desarrollado. Gran parte de la información que llamaremos histórica o documental puede ser hallada en las múltiples referencias que se encuentran al final del libro, donde priman las publicaciones de la OPS y la OMS. 

Entre estos temas conceptuales me referiré a dos principales. El concepto de Medicina Social y el de promoción de la salud como estrategia de intervención sobre los determinantes sociales de la salud, además de la relación entre ambos. 

En primer lugar salta a la vista la fuerte oposición adoptada por los autores en relación al positivismo y al funcionalismo y, por el contrario, su adscripción a la teoría dialéctica del marxismo en tanto filosofía y lógica de interpretación del proceso de transformación de la materia y la sociedad. Desde esta óptica filosófica hacen su aproximación e interpretación de la Medicina Social. 

Esto es congruente con el desarrollo general de la Medicina Social en Latinoamérica, que fue impulsada por grupos de pensadores marxistas más o menos ortodoxos, principalmente desde México, Ecuador y Brasil, en este último país con el nombre de Salud Colectiva. En Bolivia, los seguidores de la Medicina Social recibieron fuerte influencia del Ecuador, que tuvo su momento de pujanza y de declive. 

La Medicina Social se fundamenta en la aplicación de las ciencias sociales a la salud, que como campo conceptual está en desarrollo y articulada a las condiciones económicas y sociales, que son las determinantes sociales de la salud, cuyo tratamiento sería la base para promover la salud y, de cuyo entendimiento, emergería de manera incuestionable la responsabilidad social por la salud. 

De esta manera la Atención Primaria no puede ser entendida sin un compromiso con los contenidos sociales de la salud, dentro del proceso salud-enfermedad encarnado en el proceso económico-social y no como un proceso biológico aislado, basado principalmente en estrategias médicas.  

Con curiosidad entré al capítulo de los determinantes sociales de la salud donde comprobé que en gran media tomó prestado los resultados del trabajo de la Comisión de los Determinantes Sociales de la Salud, conformada por la OMS en 2005, que afirma que los determinantes sociales de la salud son la causa de muchas inequidades en materia de salud y de una gran parte del sufrimiento humano. Transcribe también las recomendaciones de la Comisión, que son tres: mejorar las condiciones de vida; luchar contra la distribución desigual del poder, del dinero y los recursos; y medir la magnitud del problema, analizarlo y evaluar los efectos de las intervenciones. El libro, finalmente hace suyo el desafío de la Comisión de subsanar las desigualdades en una generación, desafío a todas luces irrealizable y utópico,  puesto en posición de duda después de la emergencia de la última crisis mundial, que golpea principalmente en los países del norte: Europa y Estados Unidos. 

Para mi gusto, en estos últimos capítulos falta el enfoque crítico y filosófico con el que fue abordado el libro de manera inicial. Este enfoque de base marxista exige priorizar los determinantes sociales y no tratarlos a todos de manera igualitaria. Como los mismos autores señalan al comienzo, la determinante social por excelencia es la ubicación de cada clase social en los sistemas de producción, ubicación que otorga un papel verdaderamente determinante a los temas de la economía, principalmente los ingresos.  

No solo los seguidores del Informe Lalonde, del Canadá -citado repetidamente en el libro- que otorgaba preponderancia a los estilos de vida; al entorno ambiental; a la biología humana; y a los servicios asistenciales, invisibilizan y ecologizan la economía, sino que, gran parte de los seguidores de la corriente última de los determinantes sociales de la salud, ahora convertido en el discurso de moda, han mezclado los determinantes sociales y los han priorizado según su conveniencia, llegando incluso a olvidar la palabra “social”. De esta manera se han elaborado listas interminables de determinantes ambientales, culturales, geográficos, comunicacionales, biológicos y otros, que no han hecho más que hacer perder el contenido y el  verdadero enfoque de la Medicina Social, por lo tanto, su potencial influencia en el manejo de los determinantes. Percibo que esta falta de amarre entre los determinantes sociales priorizados y la Medicina Social es una de las falencias de estos últimos capítulos del libro en cuestión.

Más allá de estas naturales observaciones a un trabajo documental de tal envergadura, no podemos dejar de ponderar y reconocer el esfuerzo de conjuntar y articular la historia de la salud pública con una visión integradora y de  carácter social, que desde siempre es el  esfuerzo y el mayor reconocimiento que se le hace al Dr. Torres Goitia en su lucha por el derecho a la salud. Su libro es fruto de este esfuerzo  y se constituye en un documento de referencia fundamental para la salud pública boliviana.

 

jueves, 2 de enero de 2014

Salud es el Talón de Aquiles del Gobierno Departamental y Nacional


Alumnas de enfermería explican diferentes formas no hospitalarias
 de prevenir el chagas
En ocasión de la presentación del informe anual del Presidente Evo Morales en el Municipio de Entre Ríos, Chapare, los sectores sociales que participaron en el mismo, principalmente los cocaleros, manifestaron al Presidente que  los sectores de justicia y salud son los que presentan mayores deficiencias. El Presidente en actitud autocrítica reconoció que existe una deficiencia en el sector salud, "especialmente en Cochabamba”.

Evidentemente, en el país el sector salud es un conglomerado de sistemas que funcionan anárquicamente, sin atender de manera adecuada a sus poblaciones objetivo. La propuesta presidencial de realizar una cumbre donde se plantee una revolución en la salud pública no pudo ejecutarse en dos años y ha sido postergada de manera indefinida.  

Entretanto, hemos sido testigos de una serie de acontecimientos que son indicadores de esta deficiencia sanitaria. Hemos visto a los ancianos deambulando por asegurarse una atención permanente en algún centro hospitalario, dentro de lo que tiene establecido el Seguro de Salud para el Adulto Mayor (SSPAM), con resultados verdaderamente catastróficos. Se ha hablado repetidamente de las deudas municipales y de la baja inversión de los municipios en el sector salud, área que es permanentemente eludida como si no fuera responsabilidad de los gobiernos locales y departamentales. Como consecuencia, se tiene un sistema con baja capacidad resolutiva en el primer nivel de atención, pero, sobre todo, en el segundo nivel, que es casi inexistente. En Cochabamba existen varios hospitales diseñados y/o paralizados en su construcción. La deficiencia es notoria en equipamiento, insumos, infraestructura y recursos humanos. Todo esto configura un panorama desolador, principalmente para la gente de escasos recursos y para la que vive en el área rural. 

Ignorando este diagnóstico, la Asamblea Legislativa Departamental de Cochabamba ha aprobado una ley que recorta los recursos para la atención gratuita de pacientes de escasos recursos por un monto de 550 mil Bolivianos para la promoción turística del departamento en el Rally Automovilístico Internacional del Dakar, medida a todas luces desubicada y atentatoria contra la salud y la vida de nuestra población. Los asambleistas que tomaron la decisión, evidentemente, recurren  al eterno expediente de los gobiernos conservadores de menospreciar la salud por satisfacer otros menesteres o sectores, que en ningún caso serán más importantes que la salud.  Menos Turismo y, mucho menos,  una carrera de negativo impacto ambiental, que es salud de la Madre Tierra.  

En este sentido, el diagnóstico del Presidente me parece equivocado cuando dice que "si no cambiamos la mentalidad de los médicos, no servirá de nada implementar hospitales”. La salud es una integralidad que no se logra sólo con médicos  o con hospitales, requiere, primero, voluntad política, visión de los políticos para saber cómo se mejora la salud de la población y cómo se invierte en ello. Por esto, lo primero que se debe buscar es cambiar la mentalidad de los políticos, de esos asambleistas que prefieren el circo a la salud de la gente.

 

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Finaliza juicio contra el decoro y la higiene

Foto tomada en lotes baldíos de Oruro, a un costado
de la avenida que la circunda. Impresiona la cantidad de
basura existente. 

He estado siguiendo a través de la prensa el juicio y la persecución que la Alcaldesa de Oruro emprendió contra la periodista Milena Fernández y que ahora terminó en una conciliación, como no podía ser de otra manera. La periodista, en un exceso descriptivo dijo que Oruro era una ciudad fétida, que no tiene cloacas y, que por ése y otros motivos, no es un centro atractivo para los turistas. Se refería, sin lugar a dudas, al exceso de basura y residuos orgánicos que existen en Oruro; residuos que naturalmente sufren fermentación y despiden malos olores.

Aunque el problema de la basura es general en nuestros centros poblados, algunas ciudades merecen el título de campeonas en materia de suciedad. Personalmente, creo que Cochabamba y Oruro se llevan la flor. Cualquier turista que vaya al aeropuerto de Cochabamba siente en su trayecto la fetidez del río Rocha, especialmente en invierno; es un hecho objetivo y no creo que su comprobación sea causante de juicios civiles ni penales en mi contra. Por el contrario, es objeto de comentarios de todo tipo entre los viandantes.
En los alrededores de Oruro existen grandes acúmulos de basura que también desprenden malos olores. Desafío a cualquier ciudadano a comprobar este lamentable hecho, fomentado, no por los periodistas sino por las propias autoridades municipales, quienes son las encargadas de la limpieza de las ciudades.
La basura, los malos olores y la falta de higiene son, en este caso, responsabilidad de la Alcaldesa, Rossío Pimentel, quien debiera ser enjuiciada por la opinión pública en cuanto a la eficiencia del cumplimiento de sus objetivos ediles.
Para el colmo de sus pesares, a los pocos días de iniciada la querella contra la Fernández, la propia Alcaldesa sintió en carne propia los efectos de la falta de higiene ambiental al sufrir una intoxicación mientras comía pollo frito, junto con su séquito de funcionarios. Terminó hospitalizada y referida a Cochabamba para terminar su tratamiento.
Como este fue otro campanazo, pero que tocaba en persona a la autoridad edil, los funcionarios de diferentes unidades del Gobierno Autónomo Municipal de Oruro (GAMO) se movilizaron y desarrollaron un operativo en broasterías y restaurantes, para comprobar su adecuación a las normas y concluyeron que existen serias fallas e improvisación, además de poca higiene y sanidad al preparar los alimentos. La propia Alcaldesa terminó declarando: “Ahora fuimos nosotros, pero esto puede pasarle a cualquier persona”.

Para el colmo de las pruebas empíricas, pero que pueden convertirse en científicas, a las pocas semanas ocurrió una nueva epidemia de intoxicación alimentaria, cuando 105 estudiantes del colegio Sebastián Pagador, fueron internados por consumo de yogurt en mal estado y con envases con fecha alterada. La negligencia de las autoridades fue reconocida por la propia Alcaldesa cuando dijo: “Estamos aplicando las sanciones que corresponde. Algunos funcionarios ni siquiera han aparecido en su puesto de trabajo, mientras nosotros socorríamos a los niños para que sean internados por supuesta intoxicación”.
Como no todo es negativo en este tiempo, percibimos una reacción positiva de parte de varias instituciones que en la última semana de julio desarrollaron la Campaña “Oruro te queremos limpia” que logró recolectar 240 toneladas de basura. La campaña movilizó a m iles de orureños, a los que se les facilitó un equipo básico entre los que sobresalían las escobas y las palas. Todas las instituciones que participaron, presididas por la Gobernación, ponderaron la iniciativa, no sólo por su potencial de limpiar la ciudad, sino, sobre todo, por su capacidad de educar y generar hábitos de aseo en la población, que es la que genera la basura.
Espero que cada uno de estos episodios nos ayude a comprender la importancia de la higiene y el adecuado expendio de alimentos inocuos. En México a las intoxicaciones alimentarias las llaman “la venganza de Moctezuma”, porque son precisamente los turistas gringos los que terminan intoxicados o infectados. Espero que en Oruro no se llamen a partir de ahora, “la venganza de Milena”.

lunes, 21 de octubre de 2013

Cuarta versión del VINOFEST en Cochabamba


Reserva de ocho años que provocó más expectativas
 que satisfacciones
Suelo asistir con Lorena, quien es mi mejor referencia como catadora,  a las ferias del vino que se realizan en Cochabamba, principalmente para captar algo del desarrollo de la industria del vino en Bolivia, que es considerada como una industria sin chimeneas, de fuerte impacto en algunas economías regionales como la tarijeña, donde se encuentra su principal foco de desarrollo. Santa Cruz pareciera perfilarse como la segunda región en un futuro cercano, aunque por el momento este lugar sigue ocupándolo Camargo junto a sus valles aledaños.

En efecto, en la feria las bodegas dominantes fueron las tarijeñas, principalmente por la influencia de las más grandes y conocidas, ya con mercados y con clientes bien ganados. Entre estas brillan por sus propios méritos Kohlberg, Concepción, Campos de Solana y Aranjuez, que presentan diferentes productos varietales, reservas y hasta uno que otro Gran Reserva o vino de altura Premium. La novedad fue la botellita celeste de Kohlberg que en su etiqueta dice ser Blend, sin especificar cuáles son las variedades que lo componen. Me imagino que es una mezcla de todos los vinos sobrantes para dar con esta combinación, un poquito superior a su vino clásico que se llama Fino Tinto. Recordemos que cada una de las bodegas grandes tienen su clásico o, mejor, el vinito de mesa que los saca de apuros. Generalmente es el más barato y el más consumido. Entre estos se nota le preferencia del público por el clásico de mesa de Aranjuez, que lleva el nombre de Terruño.

En la Feria nos concentramos más bien en las bodegas medianas y en las pequeñas, que además son las que más invitan para probar, las grandes son más tacañas. Casi todas las pequeñas provenían de los valles de Camargo, a excepción de dos que provenían de Cochabamba, para salvar el honor. En el momento de degustar nuestra preferencia siempre es por los vinos secos. Lastimosamente la mayor parte de las bodegas pequeñas producen vinos endulzados, llamados Oporto, o Abocados, si son menos dulzones. En general son vinitos de baja calidad, con mucho azúcar para ocultar sus deficiencias. Probablemente sean también los más vendidos puesto que la cultura del vino en nuestro país se encuentra todavía dando sus primeros pasos. En las reuniones o fiestas populares predominan los vinitos dulces o azucarados. 

Nos impresionó mejor el vino seco de Santa Ana, la bodega de Sipe Sipe, que volvió a reaparecer en la Feria y que es, sin lugar a dudas, la más grande del Departamento, con productos pasables y baratos. No podemos decir lo mismo del vino seco de la Bodega Marquéz de la Viña, de Vinto, que tiene más cáscara que nueces. La folletería por ellos distribuida dice que su mejor producto es un Cabernet Sauvignon Reserva 2013, de uvas producidas en el valle de Cochabamba,  y caldos criados en barricas de “roble chileno”.  Preferimos creer que se trata de un error de edición antes que de un error de concepto, de lo contrario, tendrían que aclararnos el lugar dónde se encuentran los viñedos cochabambinos y el lugar de dónde procede el roble chileno. Lo que si, ya es imperdonable, es que llame como Reserva a ese vino tierno, producido en 2013. La susodicha propaganda nos obliga a pensar en la necesidad de normar mejor nuestras apelaciones en Bolivia. No se puede llamar Reserva a cualquier cosa, lo mismo aquí que en Tarija. La mejor definición de Reserva la tienen los españoles, vino de 36 meses, de los cuales por lo menos 12 meses en barricas de roble francés o americano. 

De cualquier manera, parece que el best seller de esta bodega es una botellita pequeña con tapón de hojalata, de un vino rosado llamado Evita, que dice ser dulzón y delicadamente gasificado.  Por lo menos en la Feria fue el más promocionado entre los jóvenes. No nos apetecía el probarlo. 

Si pretendo calificar con un denominador común a los vinos secos de bodegas pequeñas y tratando de no ser muy severo, diré que predominantemente son muy tiernos, un tanto ácidos o metálicos, o cuando menos con sabores excesivamente tánicos. No tengo en la memoria ninguno que me haya impresionado por su elegancia o equilibrio. Tal vez he probado muy rápidamente una cantidad grande de estos vinos, donde es más apreciada la calidad del trato de sus propietarios o representantes que la calidad de sus mostos. Hay mucho camino por recorrer para salvar la brecha entre los grandes productores y los pequeños. 

Mi mayor atención ha sido para los vinos nuevos de bodegas medianas. Estuve atento a la presentación del vino 1750 que, finalmente y pese a estar anunciado, no apareció. Este es un vino que ya lo he probado antes en Samaipata, de donde es originario. Es un vino con grandes pretensiones y con un desarrollo lento pero seguro, respaldado por sus 6 hectáreas de uva seleccionada y regada con micro gota. Sus botellas no son baratas. Por lo mismo, es un vino que queríamos degustarlo junto a los vinos de las otras bodegas en aparición, entre ellas la más anunciada, la Bodega Sausini, que en su escaso recorrido ya exponía una medalla de Plata en Sevilla 2011. Personalmente me gustó más su Merlot 2010 que su Cabernet Sauvignon, aunque ambos son bastante equilibrados. Hacia delante, pareciera que un vino Sausini puede recomendarse en cualquier mesa donde se pretenda beber buen vino nacional. Ni qué decir de la ya prestigiada botella de Magnus,  bodega que se consolida en el gusto de los amantes del buen vino año tras año. Esta vez aprecié sus dos bi varietales, el Merlot-Cabernet 2008, y el Sirah-Cabernet 2009, ambos de gran complejidad y mucho cuerpo. A la salida me acerqué al stand para comprar una botella más de este último, pero no quedaba ninguna. El dependiente muy contento me dijo que había vendido las 100 botellas que llevó esa noche.  

Para escuchar el concierto de los cantores chaqueños nos llevamos a la mesa un Casa Grande, que nos impresionó por su etiqueta: Cabernet Sauvignon, Reserva del 2005. Por los años y la variedad parecía la mejor escogencia. No resultó así. Le faltaba cuerpo, más color y más tanino. Un poco flaco para lo que esperábamos después de tanta maduración. Pero pasó, con buena música y mejor compañía.